A veces ganar en los tribunales no es ganar del todo. Cher acaba de comprobarlo después de años enredada en una batalla judicial con Mary Bono, viuda de su expareja y compañero artístico Sonny Bono. El fallo más reciente trae buenas y malas noticias para la diva estadounidense: se queda con los derechos sobre los royalties de clásicos como "I Got You Babe" y "The Beat Goes On", pero tendrá que desembolsar más de un millón de dólares de su bolsillo en honorarios de abogados.
El litigio arrancó en 2021, cuando Cher denunció que Mary Bono había cortado los pagos que le correspondían como parte del acuerdo de divorcio que firmó con Sonny en 1978. El contrato le garantizaba el 50% de las ganancias de las canciones que grabaron juntos durante los años dorados del dúo. Mary Bono intentó usar una cláusula de la ley de derechos de autor estadounidense para evadir esos pagos, pero la Justicia le dio la razón a Cher.
En 2024 vino la primera victoria concreta: un juez ordenó que Mary Bono le transfiriera más de 418 mil dólares en royalties pendientes. Parecía el final de la historia. Pero Cher pidió un paso más: que su rival también cubriera los gastos legales que acumuló en todo el proceso. Eso fue demasiado.
Una decisión que huele a compromiso incómodo
El juez rechazó esa solicitud de último minuto. Su razonamiento fue técnico pero determinante: consideró que el caso era fundamentalmente una disputa contractual, no una acción basada en legislación de derechos de autor. Y con esa distinción, cerró la puerta a que Mary Bono pagara los honorarios.
Es un fallo que refleja cómo funcionan estas cosas en la realidad legal estadounidense: aun cuando logras demostrar que tenías razón, los costos de la batalla pueden ser brutales. Y en este caso, fueron de siete cifras.
El legado de Sonny & Cher sigue siendo un campo de batalla
El dúo fue una potencia del pop en los sesenta y setenta. "I Got You Babe" no es solo una canción icónica; marcó a generaciones enteras. Sonny & Cher también dominaron la televisión americana con su programa de variedades, transformándose en un fenómeno cultural que trascendía la música. Pero todo eso se desmoronó en 1975 cuando se divorciaron.
Lo irónico es que décadas después, sus canciones siguen siendo valiosas, siguen generando dinero. Y precisamente por eso mismo, Mary Bono nunca aflojó en su intento por controlar ese catálogo. Para Cher, recuperar lo que le correspondía era una cuestión tanto de principios como de billetes. Ganó en eso, pero el costo final fue... bueno, casi un millón de dólares más de lo que hubiera querido.
Supongo que es la ironía clásica del artista que tiene que pelear en los juzgados por su propio trabajo. Cher se llevó lo que pedía, pero el sistema le cobró una tarifa bastante salada por el trámite. No es exactamente una victoria total, pero al menos no perdió.



