DIIV se cansó de las formas convencionales para anunciar disco. El próximo 30 de octubre llegará 'ZIRP!', su nuevo álbum producido por A. G. Cook, y la banda eligió revelar la noticia de la forma más rara posible: un número telefónico que algunos fans recibieron en tarjetas de presentación con código QR, más un link de pre-guardado que circuló por Instagram el fin de semana. Nada de comunicado de prensa. Nada de primer single. Puro misterio.
Si llamás al número —sí, hay que marcar como en los 90— te recibe un mensaje de televendedor de época, esos que todo lo prometen: que el disco será "el futuro del entretenimiento multimedia alternativo", que va a "desafiar suposiciones" y "crear categorías completamente nuevas". Es como si DIIV y Cook hubieran tomado el lenguaje corporativo de una startup hinchada y lo hubieran metido en una licuadora con humor absurdo.
Cook en su mejor momento, DIIV buscando salida
La movida toma sentido cuando mirás el contexto. A. G. Cook está viviendo un momento de oro: este año anduvo trabajando en la banda de sonido de The Moment, el proyecto de Charli XCX, y acaba de soltar su séptimo álbum, 'Music, Fashion, Film'. El tipo está por todos lados. DIIV, en cambio, viene de 'Frog In Boiling Water', un disco que fue... complicado. No en lo malo, sino en lo confuso: algo que flota entre el shoegaze y la introspección sin terminar de agarrarse de nada claro.
El cantante Colin Caulfield fue honesto en una entrevista anterior: fue un proceso lleno de ambiciones que terminaron en resentimientos internos. Metieron ganas de hacerlo diferente, de estirarse, pero algo se rompió en el camino. Ahora llega este 'ZIRP!' con Cook al timón. No sabemos si es el rebote o si es el giro real que necesitaban.
Un promoción que dice más que mil pósters
Lo que mata del asunto es que toda esta parafernalia —el hotline, las tarjetas, el marketing de televendedor— no es solo una broma. Es una declaración de intenciones. En 2026, cuando todos gritan por TikTok y algoritmos, DIIV y Cook eligieron el camino inverso: lo analógico, lo específico, lo que obliga al fan a participar activamente. No es pasivo. Tiene actitud.
Ojo: esto puede ser genial o puede ser un desastre. Depende de si la música está. Un disco no se salva de una campaña marketing rara; necesita sonar. Pero al menos DIIV se atrevió a romper el molde en un momento donde la industria parece funcionada por algoritmo puro. Eso, para mí, ya vale la pena escuchar qué sacaron del horno.



