El 11 de enero de 1992 quedó para la historia del rock argentino como la noche en que Guns N' Roses pisó por primera vez el estadio de River Plate, en Buenos Aires, y terminó siendo protagonista de uno de los conciertos más caóticos que se recuerdan en el país. La banda venía de publicar Use Your Illusion I y II, dos álbumes monumentales que apenas unos meses antes habían arrasado en las listas. La expectativa era enorme, pero lo que sucedió en River Plate estuvo muy lejos de lo que la gente imaginaba.
La chispa que encendió todo
Durante la presentación, algunos asistentes comenzaron a arrojar cosas al escenario, una actitud que molestó profundamente a Axl Rose. El vocalista pidió un intérprete para dirigirse al público en español e hizo algo que el rock argentino no olvida: lejos de pedirle educadamente que pararan, incitó a la multitud a la violencia. Su mensaje fue contundente: convocó a los concurrentes a golpear a cualquiera que viera lanzando objetos, calificándolos sin filtros. La orden generó un efecto contrario al deseado y el caos que ya palpitaba en el aire se transformó en un verdadero quilombo.
Este episodio no fue aislado. Durante toda la gira de Use Your Illusion, Rose había protagonizado incidentes similares que marcaban un patrón turbulento. Meses antes, en el St. Louis Riverport Amphitheatre, el cantante había saltado del escenario para quitarle una cámara a un espectador, desatando una revuelta que dejó heridos y destrozos valuados en millones. La gira estaba tensionada desde adentro también: retrasos, cancelaciones y conflictos internos comenzaban a minar la cohesión de la banda.
Un legado de caos y consecuencias
Lo que sucedió en River Plate se convirtió en un referente obligatorio cuando se habla de excesos del rock en vivo. La noche de enero de 1992 en Buenos Aires quedó grabada en la memoria colectiva, aunque más por los destrozos y la violencia que por la potencia musical de la presentación. Aquel viaje a la Argentina marcó un antes y después en la historia de Guns N' Roses en el país: volvieron otras veces, pero aquella noche permanece como un caso de estudio sobre los límites (o la ausencia de ellos) en la provocación escénica.
Los conflictos internos que se veían germinar durante esa gira terminaron siendo el germen de cambios importantes en la banda. Con el tiempo, Slash, Duff McKagan y otros miembros de la formación clásica se irían. Pero antes de eso, la Argentina fue testigo de una de las actuaciones más recordadas y controvertidas del coloso del rock ochentero.



