En el vasto universo de Sony, donde conviven gigantes del entretenimiento como el cine, los videojuegos y la música, los números del trimestre que cerró en junio de 2026 nos traen un mapa lleno de contrastes. Es como un atardecer en la playa: hay colores vibrantes que deslumbran y zonas de sombra que invitan a la reflexión. La música, para alegría de los que amamos las buenas melodías, es la que más brilla en este horizonte.
¿Qué nos dicen los números de Sony?
El informe de la compañía japonesa revela un crecimiento general, con ingresos totales que escalaron un 8% y un beneficio neto que se disparó un 32%. Pero si desglosamos por divisiones, la historia cambia.
Sony Pictures Entertainment, la rama cinematográfica, vio una caída del 13% en sus ventas, alcanzando los 1.978 millones de dólares. Esto se debe principalmente a menos producciones televisivas entregadas y a la escasez de estrenos en cines: de cuatro películas el año pasado a una sola este trimestre. La única comedia de TriStar, “The Breadwinner”, no pudo compensar el vacío. Sin embargo, la historia no es tan sombría como parece, ya que este declive fue parcialmente compensado por el crecimiento de Crunchyroll, su servicio de anime en streaming, que sigue sumando suscriptores y aportando ingresos vitales a la división.
Por otro lado, la división de juegos PlayStation mantuvo sus ventas planas, en 5.880 millones de dólares. Sin embargo, su beneficio operativo pegó un salto del 37%. ¿La razón? Algo inesperado: la devolución de aranceles en Estados Unidos, después de que la Corte Suprema anulara unas tarifas que venían de la administración anterior. Es como encontrar un billete viejo en el bolsillo de un jean: un alivio que no se esperaba, pero que suma un montón. Aunque el número de usuarios activos mensuales de PlayStation creció un 2%, el tiempo de juego total bajó un 4%.
¿Y cómo le fue a la música?
Aquí es donde el corazón de Radio Aparato se alegra. La división de música de Sony reportó un impresionante aumento del 21% en sus ingresos, llegando a los 3.530 millones de dólares. ¿Qué impulsó este crecimiento? Principalmente, el favorable impacto del tipo de cambio, pero también un incremento notable en los ingresos por eventos en vivo y merchandising de la música grabada. Las cifras de streaming también aportaron lo suyo, con un 10% más en la música grabada y un 8% en la edición musical. Es un claro reflejo de que la gente sigue conectada con sus artistas, no solo escuchando, sino también yendo a recitales y llevando un pedacito de ellos a casa.
Este panorama me hace pensar en la resiliencia de la música. Mientras otras formas de entretenimiento digital buscan su rumbo, la conexión con una canción, con un concierto, sigue siendo algo visceral y real. Ver que la música es el motor que empuja a un gigante como Sony, incluso cuando el cine y los videojuegos tienen sus propias batallas, me llena de esperanza. Es un recordatorio de que, más allá de las pantallas y los algoritmos, el poder de una melodía bien hecha o de una banda en vivo tiene una fuerza imparable. Y eso, para los que vivimos la música en español y vibramos con el rock paraguayo, es una noticia que nos abraza como un atardecer cálido en la costanera de Asunción, donde cada acorde de una banda local nos recuerda que la pasión por la música sigue más viva que nunca, superando cualquier bajón o desafío.



