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Ivette Nadal regresa con «Pedres, ocells i flors»: la canción que elige la gratitud sobre la nostalgia

La cantautora y poetisa catalana lanza el tercer adelanto de su próximo disco con un tema que habla de despedidas, lugares y el paso del tiempo, pero desde una mirada luminosa.

Ivette Nadal regresa con «Pedres, ocells i flors»: la canción que elige la gratitud sobre la nostalgia
Foto: vía Muzikalia

Hay algo en la obra de Ivette Nadal que resuena diferente. Quizá sea esa capacidad de transformar el dolor en materia viva, de tomar las experiencias más vulnerables y convertirlas en canciones que no solo duelen, sino que iluminan. Hace pocos días la cantautora y poetisa catalana lanzó «Pedres, ocells i flors», el tercer sencillo adelanto de su próximo álbum I Això Serà Tot, y con él revela una faceta nueva de su trabajo: un giro en la producción que marca territorio distinto.

Desde que arrancó su carrera discográfica en 2007 con Guerres Dolcíssimes, Nadal ha construido un catálogo respetable de discos y libros de poemas, siempre desde la autoedición y sin renunciar a su sinceridad brutal. Ha colaborado con figuras como Pascal Comelade y se ha atrevido a reinterpretear canciones de creadores como Pau Riba o Jaume Sisa. Pero lo que define su trabajo es esa obsesión por la honestidad emocional, ese rechazo a la pose.

Piedras, pájaros y flores: la fragilidad como belleza

«Pedres, ocells i flors» habla de despedidas. De soltar a los que ya no están, de abandonar los lugares donde vivimos con ellos. La canción evoca la fragilidad del tiempo con esa plasticidad que solo logra la poesía bien hecha. El verso que cierra la canción —y que da título al disco— lo dice todo: «I això serà tot: pedres, ocells i flors» (Y eso será todo: piedras, pájaros y flores).

Lo interesante no es el tema en sí, sino cómo Nadal lo enfrenta. Podría ser devastadora, ¿verdad? Perfectamente lo merecería. Pero no: en lugar de ahogarse en la nostalgia, la canción respira alegría y gratitud. Es como si eligiera la luz, aunque esa luz venga teñida de despedida. Eso tiene un peso especial.

A nivel sonoro hay un cambio notable: mientras los anteriores sencillos corrieron por cuenta de Joan Pons, esta vez la producción está en manos de Joan Colomo. El vídeo, dirigido por Carles Vila, BusCarles y Marc Faro, se grabó en Vilassar de Mar, el pueblo de origen de la familia materna de Ivette. No es casualidad: es el territorio emocional donde toda esta música cobra sentido.

La honestidad como brújula

Casi dos décadas después de su debut, Nadal sigue haciendo lo de siempre: convertir lo frágil en monumento. «Pedres, ocells i flors» no es una canción triste que pretenda serlo; es una canción que abraza la tristeza y la encuentra hermosa, porque en ella está todo lo que valió la pena. Eso es lo que la hace necesaria, lo que la distingue en un tiempo donde la vulnerabilidad genuina escasea.

Redactada por el sistema editorial de Radio Aparato a partir de fuentes públicas (Muzikalia), con control de calidad automatizado. Los temas sensibles y las notas marcadas para revisión pasan por una persona antes de publicarse. Cómo trabajamos.

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