Los Davies vuelven a mirarse a los ojos. Ray y Dave, los hermanos que fundieron el blues británico con la rabia adolescente hace más de 60 años, están "llevándose de maravilla" y se rehúsan a cerrar la puerta a un regreso de The Kinks. La noticia llega con la apertura de The Kinks: Brothers, una exposición conjunta en el Gibson Garage de Londres que mezcla trabajos de la pintora British Christian Furr con fotos de pasaporte de 1968, esas imágenes donde podés ver dos caras que no sabían si quererse o matarse.
Lo interesante no es la exposición en sí, sino lo que provocó: Dave Davies rompió en llanto viendo los cuadros. La reacción lo golpeó lo suficiente como para pensar en lo que siempre fue su elefante en la sala: esa relación fracturada con Ray. "Había momentos en que no lo podía ni ver. Salía corriendo del estudio", confesó. Pero después vino lo raro, lo que casi nadie esperaba: admitir que entre tanta bronca siempre hubo telepatía, desde la infancia. Que ese odio que se tenían estaba "construido sobre la confianza". "Es milagroso, la verdad, cómo nos hemos vuelto tan unidos", dijo Dave, asegurando que la relación entre los hermanos ahora es más sólida que nunca.
La última vez que compartieron escenario fue en 2015, aunque en 2019 metieron mano a nuevo material. Desde entonces, Ray viene hablando de unos 20 temas a medio hacer, algunos de los '90, con participación del histórico Mick Avory en batería. Las fichas están sobre la mesa. La pregunta es si algún día las mueven.
¿Por qué importa?
The Kinks son, literalmente, una de las bandas que inventó el rock. "You Really Got Me", "Lola", "Come Dancing"—no son canciones, son mandatos. Para cualquiera que le importa el rock, ver a estos dos tipos que casi se destruyen mutuamente dándose una segunda oportunidad es más que un chisme de viejos. Es un síntoma: estamos viendo a la banda que definió la tensión dramática dentro de una formación intentando sanar eso que siempre las hizo grandes.
El veredicto
No te hagas ilusiones de más. Ray dijo hace poco que un regreso está "en manos de los dioses" y depende de encontrar un show que les haga justicia. Dave sigue siendo Dave: impredecible, orgulloso, capaz de irse por cualquier lado. Pero lo cierto es que por primera vez en años se sienten en la misma página emocional, y eso cuenta. La exposición es un movimiento. Si se concreta un disco o unos shows, mejor. Si no, al menos la música de The Kinks sigue siendo más vital que cualquier reunión que inventen hoy. Algunos legados no necesitan que vuelvas para seguir siendo gigantes.



