Hace casi un año que Brent Hinds, guitarrista y vocalista fundador de Mastodon, murió en un accidente en moto. Pocos meses antes de su muerte, la banda había anunciado la separación. Ahora, con The Mastodon in the Room, un video de 36 minutos, Troy Sanders, Bill Kelliher y Brann Dailor se sientan frente a cámara para contar qué sucedió realmente.
Un patrón que nadie podía frenar
Los tres músicos describen a Hinds como alguien que lidiaba con adicciones y problemas de salud mental severos. No es una revelación nueva —Hinds nunca ocultó sus luchas públicamente—, pero la forma en que Sanders, Kelliher y Dailor hablan de los ciclos de crisis y "redención" es lo que golpea. Dailor usa una comparación incómoda pero clara: la dinámica de una relación donde después de cada explosión venía el arrepentimiento con gestos costosos. "Es casi como lo que escuchás de una mujer golpeada", dice. "El novio o marido arrepentido vuelve con flores... Nos compró anillos de diamante". El problema es que esos momentos buenos se volvieron cada vez más raros.
La grieta de 2007 que nunca se cerró
El incidente con Shavo Odadjian de System of a Down en los MTV VMAs dejó a Hinds hospitalizado: nariz rota, dos ojos morados, hemorragia cerebral. "Por primera vez, Mastodon sintió que era frágil", recuerda uno de los músicos. Pero fue solo el principio. Durante giras como Crack the Skye, su comportamiento bajo los efectos del alcohol se volvió sistemático: cruzaba líneas, generaba conflictos con el equipo de producción. "En sus estados muy borrachos, era alguien que pisaba límites de forma habitual", cuenta Dailor.
Los últimos cinco años sin vuelta atrás
Sanders es claro en el video: tuvieron innumerables conversaciones buscando que Hinds escuchara. Pero la música en vivo empezó a resentirse, el cansancio era real, y la sensación de estar dando amor a un pozo sin fondo se volvió insostenible. El quiebre llegó cuando Sanders le leyó una carta detallando sus preocupaciones e Hinds simplemente se levantó y se fue. Esa fue la última vez que lo vio.
Lo que emerge de este documental no es una acusación fría sino un duelo genuino. Mastodon perdió a un compañero y fundador, pero antes que eso, perdió la esperanza de que algo pudiera cambiar. A veces, la salida más honesta también es la más triste.



