Shakira acaba de sumarse a las acciones de socorro por los terremotos que devastaron Venezuela hace poco más de una semana. A través de un video anunciado a principios de julio, la artista confirmó que 500 mil dólares del fondo FIFA Global Citizen Education Fund irán destinados a programas educativos para miles de menores cuyas escuelas fueron impactadas por los sismos.
No es la primera vez que la barranquillera apuesta por esta causa desde su rol en la junta directiva del fondo. En mayo ya había comprometido el 100% de las ganancias de "Dai Dai", la canción oficial del Mundial, a la misma iniciativa. Ahora, con la final del torneo a menos de una semana, suma esta donación importante mientras se prepara para actuar en el espectáculo de medio tiempo en MetLife Stadium.
Un llamado global que cruza fronteras
El anuncio de Shakira es parte de una estrategia mayor del fondo FIFA, que busca juntar 100 millones de dólares para mejorar oportunidades educativas en todo el mundo. A la campaña se sumaron otras celebridades: Hugh Jackman, John Legend, Elyanna, Kat Graham y el exprimer ministro de Irlanda Leo Varadkar, todos con videos propios convocando a la solidaridad.
Mientras tanto, otros músicos ya habían salido al rescate. Metallica donó 100 mil dólares a través de su fundación All Within My Hands, y Rush lanzó una remera especial para recaudar fondos. Los esfuerzos se multiplican, aunque la cifra de la tragedia sigue siendo devastadora: más de 2.600 muertos confirmados y 60 mil desaparecidos desde los sismos del 24 de junio.
El costo humano y la responsabilidad del arte
Entre las víctimas está la banda venezolana Van Der Dijs, cuatro integrantes del grupo de nu metal que estaba en ascenso. Es uno de esos recordatorios incómodos de que los desastres no distinguen: golpean a toda la sociedad, desde familias hasta comunidades artísticas emergentes.
La acción de Shakira, aunque simbólica en cifras, representa algo que falta ver más seguido: artistas de su envergadura usando su plataforma no solo para hablar, sino para comprometer dinero real. No es suficiente, claro está —nunca lo es ante una tragedia de esta magnitud—, pero al menos pone la vara más alta. Mientras ella toca en el mayor escenario del fútbol mundial el próximo domingo, habrá miles de niños venezolanos tratando de reconstruir sus vidas y sus aulas. Eso sigue doliendo.



