Travis Scott está en plena búsqueda. No de fama —eso ya lo tiene sobrado—, sino de sonoridades nuevas. En una charla con Variety, el rapero reveló que su próximo álbum, sucesor del ambicioso Utopia de 2023, está siendo moldeado por influencias tan disímiles como Oasis, Parliament, Daft Punk y Van Halen. Y eso, francamente, intriga.
"Estoy trabajando en un álbum ahora mismo, y es fucking increíble", confesó Scott. "Me estoy presionando constantemente para empujar los sonidos, para hacer algo que nunca antes hice." Esa frase resume bien el estado mental del tipo: ya no es el productor que domina un sonido, sino alguien que quiere explorar territorios desconocidos.
Lo interesante no es solo qué artistas menciona, sino por qué. Van Halen, por ejemplo, lo inspira por sus "mega-coros y líneas de bajo brutales". Eso no es casual: Scott viene de una era donde el trap dominaba todo; ahora busca amplitud, drama, teatralidad. Oasis trae esa épica británica de los 90, ese tamaño de canciones que se sienten monumentales. Daft Punk aporta precisión electrónica. Parliament, la base funk que siempre funcionó.
De Utopia a la experiencia teatral
Scott fue claro en algo crucial: sus experiencias tocando en vivo están informando este disco. "Necesito concentrarme en hacer algo que llegue a la persona que está al fondo del estadio como a quien está a mi lado", explicó. No es una frase vacía. Significa que está pensando en arquitectura sonora, en cómo un tema funciona en un recinto gigante, cómo se siente estar ahí.
Y acá viene lo que más me interesa: Scott mencionó que Utopia "estaba pensado como una obra de teatro", y que en este nuevo proyecto quiere "traer de vuelta experiencias verdaderas antes de que las digitalicen todas". Eso suena como una declaración de guerra contra el streaming, contra lo inmaterial. Un artista produciendo para que la gente sienta algo físico, en vivo.
Más allá de la música
Mientras trabaja en el disco, Scott también aparece en The Odyssey, la película de Christopher Nolan, donde hace un cameo como un bardo que cuenta parte de la Guerra de Troya. Nolan explicó la elección comparando la poesía oral con el rap—una conexión que, pensándolo bien, tiene todo el sentido. Scott también colaboró en la canción de cierre del film junto a James Blake y Ludwig Göransson.
Lo que anda rondando en la cabeza de Travis Scott en 2026 no es menor: quiere hacer un disco que suene diferente, que se sienta diferente, que funcione en vivo como una experiencia total. Si logra mezclar esa energía cruda que siempre tuvo con la influencia de bandas clásicas y la precisión electrónica, podríamos estar ante algo genuinamente nuevo. Y en un género saturado como el rap, eso no es poco.



