El rugido infernal que dio forma a generaciones de metaleros se apagó. Conrad “Cronos” Lant, el inconfundible vocalista y bajista de Venom, nos dejó este 1 de octubre de 2026 a los 63 años. La noticia, que sacudió al metal extremo, fue confirmada por la banda en sus redes sociales, aunque la causa de su partida se mantiene en silencio. Una pena, porque el tipo seguía dándole con todo: el último show de Venom fue en julio en Italia y su disco número 16, Into Oblivion, salió recién en mayo de este año.
El legado indomable de Cronos: cuando el rock se volvió infernal
Cronos no fue un músico más; fue un arquitecto de la oscuridad, un visionario que, junto a Jeffrey “Mantas” Dunn y Tony “Abaddon” Bray”, parió a Venom en Newcastle, Inglaterra, allá por 1978. En plena explosión de la Nueva Ola del Heavy Metal Británico, estos tipos agarraron la velocidad cruda del punk, le metieron la imaginería satánica de Black Sabbath y la teatralidad de Alice Cooper, y escupieron un sonido que nadie había escuchado antes. Así nació el Black Metal, aunque ellos lo llamaran simplemente Venom. Una combinación explosiva que, para mí, desnudó la hipocresía de una sociedad que se escandalizaba por unas letras sobre el infierno, pero aplaudía la guerra y la desigualdad. Venom no solo hizo ruido; hizo pensar, aunque a muchos les doliera.
La carrera de Cronos no estuvo exenta de turbulencias. Se mandó en solitario en el 87, volvió en el 95 para reunir la formación original en el épico Cast in Stone (1997), y hasta bancó una intentona de Abaddon para sacarlo de la banda en el 99. “Yo armé todo esto. Era mi arte, mis ideas, mis canciones, mi visión. No iba a dejar que me sacaran de algo que creé”, sentenció en su momento, y esa frase es un testamento de su carácter inquebrantable. Desde 2009, con Stuart “Rage” Dixon en la guitarra y Danny “Dante” Needham en la batería, mantuvo la llama encendida, grabando los últimos trabajos del grupo y participando en 12 de los 16 discos de estudio de Venom.
La banda lo despidió con unas palabras que le calzan perfecto: “Venom nunca siguió las reglas. Forjó su propio camino. Y Conrad estaba allí, en el centro de todo —intransigente, intrépido e inconfundible”. Su hijo Nathan también expresó su agradecimiento a las “Legiones” de fans, asegurando que “su música vivirá para siempre”. Y sí, vivirá. Porque la música de Venom es una patada en la boca, una bofetada a lo establecido, y eso nunca pasa de moda. Ahora la gran incógnita es si Venom seguirá sin su líder, sin esa voz áspera que nos recordaba que el infierno puede ser un lugar mucho más interesante que el paraíso que nos venden.
¿Y ahora qué, Venom? El trono de Cronos queda vacío
La partida de Cronos deja un hueco gigantesco. No solo se va un músico, se va un referente, un provocador, un tipo que se atrevió a romper moldes cuando el metal todavía estaba buscando su identidad más oscura. Venom, con su sonido crudo y su estética chocante, abrió las puertas a un sinfín de bandas que, quizás sin saberlo, le deben mucho a la audacia de Cronos y compañía. ¿Qué será de Venom ahora? ¿Podrá la banda continuar sin el cerebro y la voz que la definieron? Para mí, será un desafío monumental. Porque Cronos no era solo el frontman; era el alma, el látigo, la antorcha que iluminó el camino hacia las profundidades del metal extremo. Su legado es una cicatriz imborrable en la historia de la música, y eso, ni la muerte puede borrarlo.



