Corría el año 1986 y Peter Gabriel, el exlíder de Genesis, ya era un artista consolidado, pero con So, su quinto álbum de estudio, y especialmente con el single 'Sledgehammer', se elevó a una estratosfera musical y visual que pocos habían alcanzado. Este tema, lanzado en abril de ese año, es una celebración vibrante de un amor apasionado, con letras llenas de metáforas físicas que insinúan un deseo profundo y casi animal.
'Sledgehammer' es una bestia musical. Arranca con una base rítmica potente, una sección de vientos que te golpea el pecho y la voz inconfundible de Gabriel, que se mueve entre el soul y el funk con una soltura impresionante. No es casualidad: Gabriel siempre fue un gran admirador de la música soul y R&B de los 60, y para este disco se rodeó de músicos que le ayudaron a canalizar esa influencia. Estamos hablando de Nile Rodgers, de Chic, en la guitarra, que le dio ese toque rítmico tan característico, y la sección de vientos de la banda de Memphis Horns, que trabajó con leyendas como Otis Redding y Sam & Dave. La intención era clara: crear un tema que tuviera la fuerza y la alegría de esos clásicos del soul.
Un video que lo cambió todo
Pero si hay algo que catapultó a 'Sledgehammer' a la inmortalidad fue su videoclip. Dirigido por Stephen R. Johnson, con animaciones de los hermanos Quay y Aardman Animations (sí, los mismos de Wallace y Gromit), el video es una obra maestra de la técnica stop-motion. Gabriel se pasó días, si no semanas, bajo una cámara que tomaba miles de fotos mientras él cambiaba de pose milimétricamente. El resultado es alucinante: frutas que bailan, pollos que caminan sobre su cabeza, su cara transformándose… Fue una proeza técnica y artística que requirió un esfuerzo inhumano. Se dice que Gabriel tuvo que tumbarse bajo una placa de vidrio durante 16 horas para algunas de las secuencias, moviendo su cuerpo milímetro a milímetro. Esa dedicación se tradujo en un video que se llevó nueve MTV Video Music Awards, un récord que mantuvo por mucho tiempo, y que se convirtió en el video más reproducido en la historia de MTV.
'Sledgehammer' marcó una época porque no solo era una canción pegadiza y bailable, sino que venía acompañada de una experiencia visual que era, en sí misma, una obra de arte. Demostró que un videoclip no era solo un complemento, sino una extensión creativa fundamental. Hoy, la canción sigue siendo un himno de alegría y energía, un recordatorio de cómo la innovación puede fusionarse con la pasión musical para crear algo verdaderamente atemporal. Cada vez que suena, es imposible no mover la cabeza y sentir esa descarga de buena vibra que Peter Gabriel supo encapsular tan magistralmente.



