Mayo de 1981, y de repente, una canción se adueñó de las ondas. Esa voz ronca, casi gutural, acompañada por un riff de sintetizador pegadizo hasta el tuétano. Hablamos de 'Bette Davis Eyes', el tema que catapultó a la fama mundial a Kim Carnes. Pero la historia de esta joya es bastante más intrincada de lo que parece.
La canción fue escrita originalmente en 1974 por Donna Weiss y Jackie DeShannon. Sí, ¡siete años antes de que Kim Carnes la hiciera un éxito! DeShannon, una cantautora con una carrera respetable, la grabó en su álbum New Arrangement ese mismo año, pero con un arreglo completamente diferente: un sonido folk-rock, más acústico, casi country. La letra, una descripción fascinante de una mujer misteriosa y seductora, con esa referencia icónica a los ojos de la legendaria actriz de Hollywood, Bette Davis, ya estaba ahí. Pero la versión original pasó sin pena ni gloria.
La chispa del sintetizador
Fue el productor Val Garay quien tuvo la visión. Él estaba trabajando con Kim Carnes en el álbum Mistaken Identity y buscaba material. Cuando escuchó la versión de DeShannon, vio el potencial, pero sabía que necesitaba algo más. La anécdota cuenta que fue el tecladista Bill Cuomo quien, casi por accidente, dio con ese riff de sintetizador tan característico. Estaban en el estudio, probando sonidos, y ese arpegio electrónico, frío pero magnético, se convirtió en la columna vertebral de la nueva versión. La voz de Carnes, con ese registro arenoso que la hacía sonar como si hubiera fumado cien cigarrillos, le dio la actitud perfecta, un contraste ideal con la instrumentación sintética.
Bette Davis, la actriz que inspiró el título, estaba viva y bien cuando la canción explotó. Se dice que, al principio, su reacción fue de sorpresa, incluso algo de confusión. Pero el éxito del tema la convirtió en una figura de nuevo interés para las generaciones más jóvenes. De hecho, envió cartas de agradecimiento a Carnes, Weiss y DeShannon, contenta de que la canción la hiciera "parte de la era moderna". Es más, su nieto le contó que sus amigos la consideraban "cool" gracias a la canción. Qué tal, ¿eh?
El tema se mantuvo nueve semanas consecutivas en el número uno del Billboard Hot 100 en Estados Unidos, y fue un éxito masivo en todo el mundo. Ganó los Grammy a Grabación del Año y Canción del Año. ¿Por qué pegó tanto? Creo que fue la combinación perfecta: esa voz única, el gancho del sintetizador, una letra intrigante y un videoclip sencillo pero efectivo que capturaba el misterio. Marcó un punto de inflexión donde el pop rock se fusionaba con la electrónica de una manera que sonaba fresca y vanguardista para la época. Todavía hoy, cuando la escuchás, esos ojos de Bette Davis siguen mirando, y la canción sigue sonando tan hipnótica como en aquel mayo del '81.



