Un terremoto sacudió el fin de semana pasado las redes y los corazones de los viejos rockeros: Elastica, la banda liderada por la enigmática Justine Frischmann, dio señales de vida por primera vez en un cuarto de siglo. Con un simple pero efectivo mensaje de "¿Nos habéis echado de menos?", acompañado de la promesa de "cosas emocionantes" cocinándose "entre bastidores", los rumores de un regreso se dispararon como un cohete.
El misterio de la resurrección britpop
La movida de Elastica, aunque críptica, es un golpe bajo directo a la nostalgia. No se sabe si hablamos de un disco nuevo, una gira que nos haga viajar en el tiempo o qué, pero la expectativa es enorme. Para los que vivimos la época dorada del britpop, ver a Elastica de nuevo en el ruedo sería un golazo. Siempre me pareció que tenían una actitud única, una mezcla de frialdad punk y melodías pegadizas que los hacía inconfundibles. Ojalá no sea solo un amague y realmente traigan algo que valga la pena.
Elastica: De Suede al éxito arrollador
Elastica nació en 1992, cuando Frischmann y el baterista Justin Welch dejaron Suede para armar su propio quilombo. Su debut homónimo de 1995 fue una patada en la boca del rock británico: se convirtió en el disco debut más vendido de la historia del Reino Unido en ese momento, con himnos como "Connection" y "Walking Up" que todavía suenan en cualquier fiesta que se precie. Después de la vorágine, vino The Menace en el 2000, un álbum más accidentado, lleno de conflictos internos y cambios de formación, que terminó con la banda desapareciendo sin mucho ruido poco después.
Para mí, la vuelta de Elastica, si se concreta, tiene que ser más que una simple reunión para la foto. Tienen que demostrar que esa chispa, esa arrogancia cool y esa capacidad para hacer canciones directas y potentes, sigue intacta. El britpop nos dejó un legado de autenticidad y guitarras fuertes, y Elastica fue una parte fundamental de eso. Espero que lo que sea que estén tramando, esté a la altura de su leyenda, y no sea otro intento forzado de revivir viejas glorias sin contenido. El público de Radio Aparato, y yo mismo, estamos con la oreja pegada, esperando que el riff suene de nuevo y nos vuele la cabeza.



