Malo Será es una banda madrileña que se armó con la lógica del rock DIY: Borja y Martina se cruzaron en la facultad, después encontraron a Daniel por una comunidad online, y finalmente se sumaron Marcos y Alejandro, compañeros de piso. Eso de conocerse en distintos ámbitos y que el sonido termine siendo tan coherente es lo que da gracia. Acaban de soltar Un Ruido a lo Lejos, su primer EP, y vale la pena prestarle oído.
Guitarras contundentes, voces que flotan
Lo que Malo Será propone es un vaivén entre el indie rock y el hard rock, sin quedarse demasiado tiempo en ninguno de los dos lados. Las canciones pivotean: arrancas con una melodía pegadiza y de repente te golpean guitarras que suenan a grunge, ese peso de los 90 que es casi obligatorio en cualquier banda emergente que se respete. La apertura con "No hay nada" ya lo deja claro. Es directo, sin vueltas.
Lo que más impacta es cómo Martina —la voz— flota sobre esa crudeza sonora. En "Todo tiene su lugar" pasa algo especial: empieza acústico, íntimo, y luego se desmorona en un subidón que nunca llega a ser caótico. Eso es control. Ese contraste entre la voz y las guitarras desatadas es el corazón del disco, y en la sala lo debe sonar feroz.
Primeros pasos en vivo
Hace poco presentaron el EP en directo en la Fun House de Madrid, y ya tienen fecha confirmada: el 1 de agosto tocan en Zerdopop, un festival en El Burgo de Osma, Soria. Es poco tiempo, pero para una banda que recién sale del cascarón, ir tocando en festivales desde el primer EP no está mal. Es donde uno descubre si el sonido aguanta o si se desmorona.
Para mí, Malo Será representa eso que siempre funciona en el rock: gente que se junta porque quiere hacer ruido junto, que no piensa demasiado, que toca. El EP no reinventa nada, pero lo hace con suficiente convicción como para que valga la pena seguirles los pasos. A ver qué pasa cuando suenen en un festival de verdad.



