Margo Price no deja que nadie olvide que el rock and roll es un arma política. Sin aviso previo, la cantante estadounidense largó 'Days of Unrest', un álbum sorpresa donde toma canciones clásicas de protesta y las reescribe como si fueran para hoy. Covers de Woody Guthrie, Bob Dylan y Charlie Daniels conviven con temas propios en lo que es, básicamente, un puño levantado en forma de disco.
La joya de la corona es su versión de "Deportee (Plane Wreck at Los Gatos)", el himno sobre trabajadores migrantes que Woody Guthrie escribió hace décadas. Ahora suena con Joan Baez en los vocales. Baez, ídola de Price, se suma a una grabación que no es nostalgia sino urgencia: el videoclip muestra la realidad brutal de los migrantes bajo políticas de exclusión. Para Price, grabar con Baez fue un sueño: "Escuché a Joan con Bob Dylan cantarla en The Rolling Thunder Review cuando era chica", confesó. No es solo admiración; es herencia política.
Un disco que golpea en el presente
El álbum bucea en covers que hablan de poder, riqueza y resistencia. Está "Maggie's Farm" de Dylan, esa canción que grita "no trabajo más para nadie". También están "Long Haired Country Girl" de Charlie Daniels (con Billy Swan) y "Oval Room" de Blaze Foley, que originalmente atacaba a Ronald Reagan en 1984 pero que Price reclama como arma contra Trump. "El sistema siempre estuvo armado para mantener a los ricos en el poder", dice en el comunicado, y eso es lo interesante: no está furiosa porque sí, sino porque ve patrones que se repiten.
Los originales son "Can't Stand Still" (que viene de su vieja banda Nashville, Buffalo Clover) y una suite instrumental de tres partes titulada "San Marcos", hecha con su pareja Jeremy Ivey y los Price Tags. Una mezcla rara pero coherente: folk tradicional que tiene rabia.
Cuando cantar es un acto político
Price no solo grabó disco. Marcha. Va al Capitolio. Canta en vivo junto a activistas. Para ella, "Days of Unrest" es extensión de eso: su forma de decir "presente" en la batalla cultural. Y ahí está lo que la diferencia de otros músicos que hablan de política: ella lo vive, lo respira, lo graba.
El álbum saldrá también en vinilo, y parte de las ganancias van al Florence Immigrant & Refugee Rights Project. Así que no es solo un disco bonito; es acción. Ese es el rock que necesitamos: no el que habla de protesta, sino el que es protesta. Price, con Baez a su lado, lo deja claro.



