Mattel decidió sumarse a la fiebre de KPop Demon Hunters, la serie animada de Netflix que arrasó en la plataforma, con un set de figuras coleccionables que apunta directo a los fans obsesivos. Se trata de tres personajes —Rumi, Mira y Zoey— reimaginados en estilo chibi, con la mira puesta en recrear una escena icónica de la película donde los protagonistas comen ramen instantáneo.
El set "How It's Done" no es un juguete más de estantería. Cada figura mantiene el vestuario y maquillaje original, con acabados metálicos y texturas brillantes que buscan darle onda de pieza premium. Lo interesante es que aunque se venden juntas, cada una tiene su propio soporte, permitiendo que los coleccionistas armen su propia composición. El packaging mismo es parte del show: se abre desde atrás y despliega alas y estabilizadores con forma de avión, pensado para que el estuche sea digno de exhibición.
Estrategia transmedia que funciona
Mattel no está jugando en solitario acá. Desde mediados de 2025, la compañía cerró una sociedad con Netflix para desarrollar toda una línea alrededor de KPop Demon Hunters: muñecas, figuras de acción, coleccionables, y básicamente todo lo que se pueda imaginar. Es el juego clásico del merchandising moderno, donde las plataformas de streaming y las jugueteras se dan la mano para exprimir el fenómeno.
El lanzamiento oficial arranca el 23 de julio a través del sitio de Mattel, y también va a estar disponible en la Comic-Con de San Diego. Eso último es importante: vender en una convención de cómics legitima el producto dentro de la comunidad friki, donde estos sets se cotizan diferente que en una tienda común.
El contexto de una serie que prendió fuego
KPop Demon Hunters no llegó como un estreno más en Netflix. La serie capturó a una audiencia global fascinada por la fusión del K-pop con la estética de cazadores de demonios, algo que suena raro en papel pero que en pantalla funcionó. Cuando una producción animada logra ese nivel de tracción, las marcas no titubean: saben que hay dinero en la nostalgia inmediata, en los fans que quieren llevarse un pedazo de la serie a casa.
Para mí, Mattel está en lo correcto apostando a esto. El nivel de detalle en estas figuras —los acabados metálicos, los soportes individuales, el packaging como pieza de colección— sugiere que no estamos hablando de un juguete desechable. Se siente como un producto pensado para quien realmente se enamoró de la serie, no para cualquiera que pase por una juguetería. La cuestión es si mantienen esta calidad en futuros lanzamientos o si termina siendo un one-shot bonito en medio de un aluvión de mercancía genérica.



