Neon está en puertas de dar un paso mayúsculo: cruzar el Atlántico para establecer su propia distribuidora en Reino Unido. La compañía que se convirtió en sinónimo de excelencia cinematográfica y éxito comercial olfatea una oportunidad que, por supuesto, no es de las más sencillas ni económicas de aprovechar.
La operación sigue siendo especulativa por ahora, pero ya hay movimientos concretos: Danny Perkins, exjefe de Studiocanal en el U.K., está asesorando a Neon sobre cómo armar esta estructura en territorio británico. No es un dato menor. Perkins es de esos tipos que conoce el oficio de memoria: cofundó Optimum Releasing, pasó una década en Studiocanal supervisando estrenos memorables como "Attack the Block" y "Tinker Tailor Soldier Spy", y además lanzó la franquicia "Paddington" que imprimió millones en las arcas de la empresa.
Un apetito creciente por el mercado británico
Lo que está sucediendo es que Neon dejó de mirar solo hacia América del Norte. En sus últimas adquisiciones de estrenos de festival —especialmente Cannes— ya está incluyendo derechos británicos en el paquete. Títulos como "Fjord", "Sheep in the Box" y "Hope" fueron comprados simultáneamente para Estados Unidos, U.K. y Australia. Neon además aseguró los derechos británicos de "Artificial", el filme de Luca Guadagnino sobre Sam Altman y OpenAI que Amazon dejó caer por controversias.
Los números hablan por sí solos. "Anora" recaudó 3,7 millones en el U.K.; "Parasite" superó los 15 millones. Su horror blockbuster "Longlegs" hizo 10,4 millones en suelo británico, convirtiéndose en el segundo mercado más lucrativo después de Estados Unidos. Esos guarismos no son para despreciar: demuestran que Neon tiene química con la audiencia británica y que hay espacio de crecimiento considerable.
El riesgo calculado de una distribuidora con pedigree
Perkins, claro, sabe exactamente qué se viene encima. Su propia distribuidora, Elysian Film Group, liquidó su brazo de distribución hace poco. El tipo tiene cicatrices y experiencia en partes iguales. Pero también tiene un palmarés que inspira: "The Magic Faraway Tree", un proyecto suyo, arrasó en casa con más de 20 millones de dólares.
Para mí, esto es lo más interesante del movimiento: Neon no está improvisando. Tiene un cartel de premios que pocos pueden emparejar —siete Palme d'Or, dos Oscars a Mejor Película—, combina cine de festival con taquilla comercial genuina, y ahora busca consolidar su posición en uno de los mercados más sofisticados de Europa. Es un movimiento ambicioso, pero no es locura. Si alguien puede hacerlo, es esta gente. El Reino Unido no sabe lo que le viene encima.



