Niall Horan se encontró con un dilema que probablemente muchos quisieran tener: elegir qué canciones tocar en una gira cuando tenés cuatro álbumes de material propio. Así que hizo lo que hace cualquier artista con buen criterio: le preguntó a quien realmente importa, los que van a estar ahí cantando cada nota.
A través de una plataforma colaborativa, Horan lanzó un portal donde los fans pueden votar por hasta 20 canciones de su discografía. El menú incluye temas del reciente Dinner Party, el álbum The Show de 2023, Heartbreak Weather de 2020 y su debut Flicker de 2017. Cincuenta temas en total para que la gente elijiera estratégicamente cuál quiere escuchar en vivo.
La idea es simple pero ingeniosa: los fans votan, notan qué fecha del tour van a asistir, y Horan construye un setlist que refleja lo que su audiencia realmente quiere. No es la primera vez que un artista intenta esto, pero el alcance de cuatro álbumes completos plantea un puzzle real.
Cuatro discos, un setlist, y la ansiedad de elegir
Horan ya había confesado a Rolling Stone antes de lanzar el Dinner Party lo complicado que es armar la lista. Con material de casi una década de carrera solista, cada canción tiene su propia historia y peso. Lo interesante no es solo que pida ayuda, sino que reconozca públicamente que se trata de una decisión que lo tiene dando vueltas hace meses.
El Dinner Party tour comienza el 22 de septiembre en Birmingham y se extiende hasta mayo de 2027. Es bastante tiempo para pulir cada detalle, pero también es bastante tiempo para agonizar sobre qué dejás afuera. Horan mencionó que busca armar una experiencia que funcione como un viaje: subidas y bajadas, impacto inicial, conexión. Los fans que voten ahora están, en realidad, decidiendo cómo quieren que sea ese viaje.
La democracia del setlist tiene sentido, pero algo se pierde
Acá viene lo que me bulle: está bueno que escuche a su gente, de verdad. Pero un setlist arreglado por comité popular tiende a ser predecible. Los hits van a ganar. Los temas populares van a aplastar a las joyas ocultas. Es casi inevitable. Horan es lo suficientemente músico para saber eso, y quizás justamente por eso pidió ayuda: si el resultado termina siendo obvio, al menos no fue culpa suya.
Lo genuino acá es que lo hizo público. No armó el setlist en silencio basándose en datos de Spotify; invitó a su comunidad al proceso. Eso sí vale, aunque el setlist final probablemente no sorprenda a nadie que haya escuchado One Direction en algún momento de sus vidas.



