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Noah Kahan rechaza que Trump use su música: el dilema de la censura al revés

El cantante estadounidense se negó públicamente a que la Casa Blanca usara 'American Cars' sin permiso. Pero esto es más que una pelea de egos: es un recordatorio de que la música es acto político, y que su uso forzado afecta a artistas de todos lados.

Noah Kahan rechaza que Trump use su música: el dilema de la censura al revés
Foto: vía NME Music News

La Casa Blanca tiene un problema: parece que no entiende que la música tiene dueños. Noah Kahan acaba de aprenderlo cuando su tema 'American Cars' sonó en videos oficiales de una visita del presidente Trump a una planta de General Motors en Michigan. Sin permiso. Sin preguntar.

Cuando Kahan se enteró, respondió en los comentarios: "Nunca aprobaría que mi música se use para apoyar a ustedes o a esta administración". Noah Levine, coautor de la canción, fue aún más directo en su rechazo. El tema desapareció de Instagram, pero sobrevive en TikTok, como si la medida a medias pusiera un parche a un problema mucho más grande.

Un patrón que se repite

Esto no es aislado. Días antes, Katy Perry condenó públicamente que 'Firework' acompañara imágenes de ataques militares estadounidenses contra Irán en la cuenta oficial de la Casa Blanca en TikTok. "No fui consultada, no di permiso, y no condono esto", escribió Perry. Explicó que su canción es un himno para quienes atraviesan momentos difíciles, no una banda sonora para operaciones bélicas.

La lista crece. Ariana Grande rechazó que 'Bye' se usara en videos de detenciones migratorias. Kesha cuestionó 'Blow' en material militar. Sabrina Carpenter calificó de "maligno y asqueroso" un video con 'Juno'. Olivia Rodrigo acusó directamente a la administración de usar su música para promocionar "propaganda racista y odiosa". Incluso Boards Of Canada y la discográfica Warp Records tuvieron que intervenir por 'Deep Time' en contenido sobre patrullas fronterizas. The Rolling Stones, Adele, Neil Young, Jack White, ABBA, Céline Dion, Foo Fighters y el legado de Isaac Hayes también dijeron que no.

Cuando la censura viene desde el poder

El uso forzado de música no es novedad en la política, pero el debate sobre quién controla el significado de una canción tiene raíces profundas en la historia del rock. Lenny Bruce fue perseguido legalmente por obscenidad; Radiohead demandó públicamente a políticos por usar sus temas sin autorización; artistas locales latinoamericanos han visto cómo sus obras se apropian para fines que contradicen su mensaje original. Lo que Kahan y los demás enfrentan es una variante moderna: la censura no viene de prohibir la música, sino de secuestrar su significado político.

Para lectores de rock, esto importa porque expone una verdad incómoda: la música es un acto político, y esa naturaleza política no desaparece cuando un funcionario presiona play. Un artista que rechaza que su obra se use para respaldar una política está ejerciendo el único control que le queda sobre lo que su canción representa. Es lo que también han tenido que hacer músicos locales en Paraguay y toda la región cuando sus temas se utilizan para propósitos que no comparten.

Más que un ego herido

Lo que ves acá es algo más que peleas de artistas ofendidos. Es un recordatorio de que la música tiene peso, que las canciones llevan significado, y que usarlas sin consentimiento es, literalmente, ilegal. Cuando sos tan poderoso como crees que sos, quizás eso se te pasa por alto. Pero para Kahan y los demás quedó clara una cosa: su obra no es una utilería política. Sus canciones no son del dominio público solo porque suenen bien.

Redactada por el sistema editorial de Radio Aparato a partir de fuentes públicas (NME Music News), con control de calidad automatizado. Los temas sensibles y las notas marcadas para revisión pasan por una persona antes de publicarse. Cómo trabajamos.

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