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Péricles en Rock in Rio: ¿El amor como protesta o el pagode en el festival?

El cantante brasileño Péricles pasó por el Rock in Rio 2026 con un tributo a Motown, y dejó una frase polémica: "hablar de amor también es una forma de protestar".

Péricles en Rock in Rio: ¿El amor como protesta o el pagode en el festival?
Foto: vía Rolling Stone Brasil

El Rock in Rio 2026 ya es historia, y como siempre, dejó tela para cortar. Uno de los momentos que más dio que hablar fue la presencia del cantante de pagode Péricles, quien se subió al escenario para rendir tributo a los clásicos de Motown. Pero lo que realmente encendió la mecha no fue su repertorio –que, seamos sinceros, no es precisamente rock— sino sus declaraciones previas sobre el 'amor como revolución'.

El show de Péricles: Motown y 'protesta romántica'

Péricles, que conversó con Rolling Stone Brasil antes de su presentación, se mandó una frase que me dejó pensando: afirmó que hablar de amor es una forma de protestar, una especie de acto revolucionario en un mundo que, según él, se aleja cada vez más de ese sentimiento. “El amor también es revolución”, sentenció. Entiendo la buena intención, pero ¿protestar cantando temas de Motown en un festival de la talla del Rock in Rio? Es estirar un poco la definición, ¿no?

El setlist de Péricles incluyó clásicos como "Ain't No Mountain High Enough" de Marvin Gaye y Tammi Terrell, "How Sweet It Is (To Be Loved By You)" del mismo Marvin Gaye, y "Signed, Sealed, Delivered (I’m Yours)" de Stevie Wonder. Temazos, sin duda. Pero una cosa es reconocer la influencia de la música negra en la lucha por los derechos y otra muy distinta es equiparar un show de pagode con covers de R&B a un acto de protesta. La música de protesta tiene otra garra, otro mensaje, otra urgencia. Y no, no se confunde con el romanticismo.

Rock in Rio: ¿Espacio para todos o dilución de la esencia?

El cantante también aprovechó para ensalzar el Rock in Rio como un espacio para artistas que, según él, provocan transformaciones culturales. Citó a Ney Matogrosso como un ejemplo de artista que abrió caminos. Y sí, Ney es un referente, un verdadero transgresor. Pero comparar la trayectoria y el impacto de Ney con la presencia de un artista de pagode haciendo covers es, cuanto menos, discutible. El festival siempre se jactó de su diversidad, y está bien que haya lugar para distintos géneros. Pero hay una línea delgada entre la inclusión y la pérdida de identidad.

Para mí, el Rock in Rio, a pesar de su nombre, hace tiempo que dejó de ser exclusivamente un festival de rock. Se convirtió en un monstruo gigante que busca abarcar todo el espectro musical para vender más entradas. Y eso, a la larga, le quita un poco de la mística. No es lo mismo ver a una banda de rock sudando la gota gorda en un escenario, con la gente pogueando, que un show de pagode con un mensaje edulcorado sobre el amor como protesta. El rock siempre fue contestatario, crudo, incómodo. Y si el "protestar" se reduce a cantar sobre el amor en un festival masivo, entonces algo se perdió en el camino.

No me malinterpreten, Péricles canta bien y Motown es una joya. Pero el Rock in Rio, para mí, debería ser un bastión de la energía que te revuelve el estómago, de las guitarras fuertes y de las noches largas que te dejan con ganas de romper todo, no de un mensaje tan blando. El festival necesita más sangre, más distorsión y menos excusas para meter géneros que no le pegan ni con cola. La revolución, en el rock, se hace con riffs y letras que no le esquivan a la bronca.

Redactada por el sistema editorial de Radio Aparato a partir de fuentes públicas (Rolling Stone Brasil), con control de calidad automatizado. Los temas sensibles y las notas marcadas para revisión pasan por una persona antes de publicarse. Cómo trabajamos.

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