Los Pet Shop Boys, esos maestros del synth-pop que nos hicieron bailar por décadas, se meten en un terreno que, para ser sincero, me intriga y me hace levantar una ceja. No es un disco más de hits bailables; esta vez, Neil Tennant y Chris Lowe le ponen el cuerpo y el cerebro a un proyecto ambicioso: 'A Man From The Future', un álbum conceptual sobre la vida de Alan Turing.
Cuando el pop se vuelve biografía
El disco, que sale el 9 de octubre vía Parlophone Records, se divide en ocho capítulos y promete una mezcla rara: electrónica, orquesta y narración. Para armar este rompecabezas sonoro, los Pet Shop Boys no se quedaron solo con la Wikipedia. Laburaron codo a codo con Andrew Hodges, el biógrafo de Turing, lo que ya te da una pauta de que esto no es joda. La actriz Juliet Stevenson va a poner la voz, y la Manchester Camerata Octet se encarga de las cuerdas, con el coro de Manchester Grammar School sumando capas.
La idea es recorrer la vida de Turing, desde su infancia hasta sus años en Cambridge y, claro, su rol clave descifrando los códigos de la máquina Enigma en la Segunda Guerra Mundial. También van a tocar sus ideas sobre la computación y la inteligencia artificial. Los Pet Shop Boys ya habían presentado una versión de esta obra en los BBC Proms de 2014, pero ahora la retocaron para esta nueva entrega.
Turing: el rockstar inesperado de la ciencia
Alan Turing es uno de esos personajes que, si bien no tocaba la guitarra ni llenaba estadios, tiene una historia que bien podría ser un drama de rock and roll. Un genio incomprendido, perseguido por su orientación sexual en una época oscura, que literalmente cambió el curso de la historia con su mente. Sin él, la Segunda Guerra Mundial podría haber durado mucho más.
Que los Pet Shop Boys elijan a Turing para un disco conceptual es una movida interesante. Podría ser un golazo, una forma de traer una historia fascinante a un público que quizás no la conoce a fondo, o podría ser un experimento fallido que se quede a mitad de camino entre la ópera y el pop. Lo que sí es seguro es que no van a dejar indiferente a nadie. A mí, que me gusta cuando los artistas se arriesgan y salen de la zona de confort, me genera una curiosidad bárbara. Veremos si logran que la mente de un matemático suene tan potente como un riff de guitarra.



