A un mes exacto de haber soltado el primer adelanto de su próximo disco, Pinpilinpussies —el tándem de Raquel y Ane— vuelve a la carga con "Cantar motor". Este nuevo tema, que ya se siente como un puñetazo en la mesa, es el segundo corte de un álbum que tiene fecha de salida para el 21 de octubre bajo el sello Aloud Music.
Si el adelanto anterior ya nos hablaba de esa mierda de las comunicaciones que fallan y te dejan un sabor amargo, "Cantar motor" va un paso más allá. Se mete de lleno en la cocina de esas emociones, donde la bronca y el cansancio se cocinan a fuego lento.
La trastienda de la frustración
Aquí, Pinpilinpussies no se andan con rodeos: le cantan a la autoexigencia que nos consume, a esa manía de cruzar límites hasta que uno se olvida por qué carajo empezó todo. Es la banda sonora de quemar etapas a toda velocidad, de correr sin parar hasta que la ansiedad te come vivo y no recordás qué te motivaba en un principio.
La dedicatoria de la canción es clara y directa, un grito de guerra para quienes se la juegan en un mundo que ellas conocen bien. "Va especialmente dedicada a todas las técnicas del sector audiovisual", dicen, y lo entiendo. Es un sector que te exprime, donde la pasión se mezcla con jornadas interminables, la falta de descanso, la imposibilidad de tener vida propia y los abusos que nadie denuncia. Una postal que, para ser sincero, se repite en mil rubros hoy en día.
Como en el single anterior, la producción sonora estuvo a cargo de Urtzi Iza en Eten Espazio Sonoro, asegurando esa calidad cruda que les caracteriza. Y en el arte visual, Ari Schneider repite, coproduciendo el video junto a GALGO.
"Cantar motor" no es solo un tema más; es una patada en la boca para los que aún creen que el éxito se mide en horas de sacrificio. Esta banda tiene la honestidad que muchos otros perdieron hace tiempo. Se nota que entienden el hartazgo de la gente, y eso es algo que, en el rock, no tiene precio. Mientras otros se pierden en el brillo de lo superficial, Pinpilinpussies sigue haciendo música que duele, que interpela, que te hace sentir que no estás solo en esta carrera de ratas. Y eso, para mí, es la verdadera esencia del punk.



