Los Viagra Boys, esos suecos que nos tienen acostumbrados a un post-punk crudo y con una actitud que roza lo insoportable —en el buen sentido, claro—, estuvieron dando de qué hablar en el Reading Festival. Y no solo por su performance, que ya es un estándar de calidad, sino porque soltaron algunas perlas sobre el éxito de su disco de 2025, Viagr Aboys, y lo que se viene.
El 'backstage' de los VIP del post-punk
El éxito inesperado. El vocalista Sebastian Murphy, con su humor ácido habitual, bromeó sobre su 'auto-odio' al ser consultado si sabían que Viagr Aboys sería un hit. El tecladista Elias Jungqvist fue más directo: «El día que sintamos eso, es hora de dejarlo». Y Linus Hillborg, el guitarrista, confesó que le sorprendió el recibimiento del público. Honestamente, ese disco fue un bombazo, y para mí, si no lo vieron venir, es que viven en una burbuja de oro. La calidad se nota, y el público, aunque a veces lento, siempre llega a lo bueno.
La 'democracia' de la creación. El disco fue una coproducción con Pelle Gunnerfeldt, algo nuevo para ellos. Murphy explicó que tener una perspectiva externa es clave, aunque a veces no. Lo que me llama la atención es que, con tantos miembros, ya tienen su propio filtro interno. «Si uno tiene una idea, otro la odia», dijo Murphy. Eso es sano, es la base de la buena música, no la dictadura de una sola mente. El arte de verdad nace del roce, de la fricción, no del consenso aburrido.
El refugio creativo que se va. Viagr Aboys se gestó en Shrimptech Enterprises, su base en Estocolmo, una ex fábrica de cemento. Fue la primera vez que grabaron un álbum en su propio espacio, lo que les permitió «explorar» con riffs y estructuras. Pero Murphy soltó la bomba: «Va a ser demolido». Una pena, porque el ambiente de un lugar se impregna en la música. ¿Será que el próximo disco, grabado en un estudio más 'convencional', perderá esa chispa industrial? Espero que no, porque el punk necesita mugre, no alfombras persas.
Lo que se viene: 'eclecticismo emocional'. Después de terminar su gira el próximo mes, la banda se encierra en el estudio. Murphy no quiso encasillar el nuevo material, pero Jungqvist adelantó que será «ecléctico». Y aquí viene lo interesante: el bajista Henrik 'Benke' Höckert, que se perdió la entrevista por un partido de fútbol, andaba gritando sobre «Emociones». Murphy remató con un «recién ahora está descubriendo las emociones». Si el punk de los Viagra Boys se vuelve 'emocional', sin perder su filo, estamos ante algo grande. Porque el verdadero lujo en la música es la autenticidad, y si estos tipos se animan a explorar ese lado, es que están subiendo la apuesta. Y yo, por supuesto, estaré en primera fila esperando ese nuevo nivel de sofisticación.



