Se confirmó el fallecimiento de Michael Byrne, el actor británico que dejó su marca en films icónicos como la penúltima entrega de la saga de Harry Potter, la épica Braveheart y las aventuras de Indiana Jones. El artista murió el 20 de junio a los 82 años, aunque las causas de su muerte aún no han sido reveladas públicamente.
Byrne es recordado especialmente por su interpretación del joven Gellert Grindelwald en Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 1 (2010), el mismo personaje que después encarnaría Johnny Depp en la franquicia de Animales Fantásticos. Pero su alcance en el cine fue mucho más vasto: fue el villano Vogel en En busca del arca perdida y el brutalmente nacionalista soldado Smythe en el clásico de Mel Gibson Braveheart.
Una carrera de siete décadas en el cine y la escena
Nacido en Londres, Byrne comenzó su trayectoria en el teatro de la mano de Laurence Olivier en el National Theatre de Inglaterra, compartiendo escenas con actores del calibre de Maggie Smith y Robert Stephens. Su debut cinematográfico llegó en 1963 con The Scarlet Blade, pero antes ya había estado en series televisivas de los años '60 como No Hiding Place y ITV Saturday Night Theatre.
Durante los años '70, Byrne participó en una serie de estrenos de cine bélico que marcaron época: The Eagle Has Landed, A Bridge Too Far y Force 10 From Navarone. A lo largo de sus siete décadas en la industria, acumuló más de 170 créditos en pantalla, incluyendo trabajos memorables en Gangs of New York, el film de James Bond Tomorrow Never Dies y el biopic Diana.
Legado y familia
El actor deja en su memoria a su ex esposa Carole Nimmons, quien lo cuidó en sus últimos años de vida, además de sus hijas Tara y Bryony. También le sobreviven sus nietos Tom, Chloe y Jasmine. Con su partida, se cierra un capítulo importante del cine británico y de esa generación de actores que trabajaron tanto en la escena teatral como en las grandes producciones de Hollywood.



