Jon Erwin no se esconde. Mientras otros directores de Hollywood caminan de puntillas alrededor de la inteligencia artificial, él la usa sin culpa y la defiende con argumentos que, francamente, merecen ser escuchados. Después de que saliera a la luz que su film 'Young Washington' contenía alrededor de 100 planos augmentados con IA generativa—costumes, fuego de cañones, efectos visuales completos—, el director respondió no con una disculpa, sino con una conversación seria sobre cómo esta tecnología debería funcionar en el cine.
Erwin ya había experimentado con IA en 'Casa de David' y este año llevó la cosa más lejos con 'The Old Stories: Moses', una serie donde los efectos visuales fueron largamente hechos con IA. El tipo no anda con rodeos: habla abiertamente de estos proyectos, ha invertido en su propio estudio, Innovative Dreams, y tiene un volumen stage de última generación en el mismo lote de Manhattan Beach donde trabaja James Cameron.
El argumento que nadie quiere escuchar
Lo interesante de Erwin no es que use IA—lo hacen varios—, sino que rechaza el relato simplista de "tecnología reemplazando trabajadores". Para él, eso es un falso problema. Su punto es directo: ¿por qué celebrar la carrera hacia el fondo? ¿Por qué no usar la IA para hacer trabajo más rápido y barato, pero preservando empleos en lugar de eliminarlos?
"Hay gente que casi celebra cuánto pueden reemplazar. ¿Por qué? ¿Por qué crear una competencia para hacer trabajo peor? No tiene sentido", dijo a IndieWire desde su estudio. El tipo pone el ejemplo de Spielberg con los dinosaurios de CGI: la tecnología no mató el stop motion, simplemente abrió nuevas posibilidades.
'Young Washington' se hizo casi enteramente en locaciones en Irlanda, con cientos de crew y actores reales. La IA se usó para toques puntuales—shots que hubiera sido peligroso capturar de otra forma. 'Moses', en cambio, fue filmada en un soundstage, transportando digitalmente a los actores a lugares donde no podrían estar físicamente. Ambas producciones emplearon gente real, herramientas tradicionales de VFX como Unreal Engine y Nuke, y fotografía original en vivo como base para los inputs de IA.
Resultados que hablan
'Young Washington' abrió con 20.8 millones de dólares en su primer fin de semana—con un presupuesto de 20 millones—, le ganó a 'Supergirl' y es el mayor estreno de Erwin hasta ahora. Ya anunciaron secuela. No es que la audiencia no le importe; es que vieron una película hecha con oficio.
Erwin entiende la desconfianza. Hay miedo real en la industria, justificado. Pero su pregunta sigue en pie: ¿no es mejor una IA que crea empleos en Estados Unidos—filmando en estudios, en locaciones nacionales—que una que pretende hacer las cosas "sin gente"? Para mí, el tipo tiene un punto que no es menor: la transparencia y el buen criterio pueden hacer más diferencia que el pánico. La pregunta ahora es si el resto de la industria está dispuesto a escuchar.



