Donald Trump se sentó frente a las cámaras para leer 'Presidents Play!', un libro infantil de apenas 22 páginas diseñado para chicos de segundo grado, en el marco del programa de YouTube conducido por Usha Vance, esposa del vicepresidente estadounidense. Lo que comenzó como una tarea simple terminó siendo una sesión errática donde el expresidente alternaba entre narrar palabras del texto e ir por tangentes inesperadas.
Desde el minuto uno, Trump dejó clara su relación con la lectura. Cuando Vance le preguntó sobre sus hábitos de lectura, respondió sin titubear: "Termino leyendo mayormente diarios, mayormente historias sobre mí". La cosa no mejoró cuando comenzó con el cuento. En lugar de simplemente leer, Trump pasaba páginas describiendo las ilustraciones y haciendo comentarios sobre presidentes anteriores, frecuentemente enfocándose en su apariencia física.
Del contenido al caos
Una de las observaciones más memorables fue sobre William Taft: "Era un hombre muy grande... le encantaban los hot dogs de los juegos de béisbol". También se tomó tiempo para criticar a Barack Obama, acusándolo de ser mediocre tanto en básquetbol como en golf. Todo esto supuestamente dirigido a una audiencia infantil.
Trump también hizo comparaciones extrañas con clásicos infantiles como "Run Spot Run", asegurando que el libro que estaba leyendo era "mucho más emocionante". En otro momento, cuestionó su propia apariencia en traje de baño, mezclando inseguridades personales con la lectura del material.
La reacción de los expertos
El programa ha contado con otros invitados como Danica Patrick, Cheryl Hines y el propio JD Vance, quienes completaron sus lecturas sin mayor drama. Trump, en cambio, convirtió las 22 páginas con entre cinco y diez palabras cada una en una experiencia caótica donde raramente seguía el texto original. Según comentarios del medio especializado que cubre la nota, una maestra de secundaria bromeó diciendo que si un estudiante leyera así en su clase, sería derivado para pruebas cognitivas.
Lo cierto es que el segmento quedará en el registro como uno de los intentos más desastrosos de alguien intentando completar una tarea que, en teoría, debería ser sencilla para cualquiera que sepa leer. Una vez más, Trump logró convertir algo ordinario en contenido que da que hablar.



